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Puerta 6🚪

A esta puerta deberíamos entrar tarareando.  Lalalalalalala. 🎶🎶

Y es que tararear y sentir a lado y lado de nuestra cabeza es posible gracias a dos artefactos con recovecos de altísima tecnología que nos acompañan 24/7.  

Estos laberintos receptores siempre están atentos a captar vibraciones en forma de ONDAS y son ellas las encargadas de viajar por un medio invisible y elástico como el AIRE para crear sonidos.


Y... de repente cuando todo esto pasa ¡boooom! Se empiezan a despertar sensaciones en nuestro oído y cuando menos pensamos esos sonidos se esparcen como mantequilla en el pan por toodo el cuerpo.


Sí, así de mágico es nuestro sentido de la escucha; Los oídos nos permiten:


Hacer equilibrio

Sentir el ritmo 

Deslizarlo por todo el cuerpo para que inevitablemente intentemos con nuestros movimientos imitar lo escuchado…


Ahora bien, resulta que NADA de esto que leíste arriba sería posible si en este plan NO incluimos a nuestra gran herramienta y amiga: LA ATENCIÓN.


¿Eso qué quiere decir? Cuando nosotros NO ponemos la atención al servicio de la escucha, algo se nos queda flojo, como sin sal ni pimienta. 


Porque oir y escuchar son dos herramientas distintas; Nuestro oídos pueden captar los sonidos del exterior y simplemente hacer un acto rápido de reconocimiento y claro, esto es importantísimo, ideal para protegernos o sobrevivir pero al escuchar y usar la atención pasa algo aún más importante: 


prestamos la consciencia.

Cuando decidimos -ESCUCHAR- y estamos liderando nuestra atención podemos enfocarnos y eso le permite a los oídos crear el acto psicológico y mágico de, no solo reconocer sino además


sentir lo que escuchado.


Por eso, hoy nuestra puerta quiere y busca despertar la atención de nuestros oídos y enfocarla para sentir.

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